domingo, 11 de octubre de 2026

 Sábado 10 de Octubre de 2026: 

Y un día los Hosen dijeron "Hasta siempre!!!"

Y un día los Hosen dijeron hasta acá hemos llegado, y como no podía ser de otro modo la despedida fue en Argentina, dónde más? Y ahí estuvimos, cómo no podía ser de otro modo, a ver si íbamos a dejarlos ir, sin despedirnos!!! Desde su primera vez en 1992 en Halley, hasta anoche en el Movistar Arena, han sido la banda que a la par de los Ramones, más veces vinieron a nuestro país, generando un amor incondicional con los argentinos, algo así como su segunda tierra, ellos nos aman, y nosotros a ellos. He visto muchos recitales en vivo, he escuchado innumerables veces eso de «Ustedes son el mejor público del mundo» o «Porqué hemos esperado tanto tiempo para venir», o «Les prometemos volver sin dejar pasar tanto tiempo», pero en el fondo uno sabe que son frases hechas, las bandas o los líderes de ellas, saben que nos gusta escucharlas, y aún más, creerlas, pero en el caso de los Die Toten Hosen uno sabe que son ciertas, que son sentidas, que les brota decirlas desde el corazón, y eso hace que todos nosotros les devolvamos ese amor incondicional en cada oportunidad en que han venido a la Argentina. El recital de anoche fue único, dos horas ininterrumpidas de punk rock alemán, mechado con temas de Los Violadores, de Ataque 77, de 2 Minutos o de Los Ramones, en un desfile de sus mejores y reconocidos temas, los que todos nosotros cantamos, porqué si hay algo que no deja de sorprenderme es que los fans han procurado saber los estribillos en alemán y cantarlos como si fueran todos teutones, en mi caso que he estudiado alemán quizás no me cueste tanto, pero no deja de sorprenderme, y eso sí que puede llamarse amor. En lo personal, en mi caso, mi sentir es muy especial, anoche lo pensaba en el medio del recital, una banda alemana de punk rock que me genera algo indefinible, un amor que, claramente, llevo en el ADN que heredé de mi madre, los Hosen me acercan a Alemania, me llevan en un viaje imaginario a Düsseldorf, y de ahí me estoy tomando el tren a Duisburg, y llego al cruce de calles donde estaba la casa de mi madre, y me parece estar viendo a mi vieja y a mis abuelos mirándome con orgullo en sus ojos, y es ahí cuando mi querida Dahiana, me mira y me dice «Dale, saca la bandera!!!», y sin dudar saco de mi campera la bandera de Alemania que alguna vez compré con la intención de ponerla de imagen decorativa cuando hacía mi programa de radio al que llamé «Germania Rock» y la muestro con el mismo orgullo que siempre siento al ver las banderas de Ferro, o la Celeste y Blanca en cada momento en que las emociones me trasladan a aquellos lejanos días de 1982, o cuando disputamos una Copa del Mundo y le ganamos a los ingleses. Qué deuda tan grande estoy teniendo al no viajar a Duisburg, y conocer dónde comenzó mi historia de vida, tal vez, algún día consiga vencer algunos miedos y logre hacerlo, el tiempo dirá, el mismo tiempo que anoche hizo que Campino, Breiti, Andy, Von Kuddel y Von Ritchie dijeran hasta aquí hemos llegado, las lágrimas finales en el rostro de Campino no dejaron duda sobre esto, aunque algo me dice que esta despedida no ha sido un «Hasta Siempre!!!», sino un «Hasta Luego!!!». Cuantos recitales han quedado en el recuerdo, el Malvinas, Groove, Museum, Obras, el Club Ciudad, en fin, y hoy mientras escribo estas líneas no paro de escuchar sus cds, y sigo emocionándome como cada vez que los fui a ver, y eso que no tengo una historia tan larga con ellos, apenas comenzó este amor allá por 2007 cuando decidí estudiar el idioma de mi madre y una noche en el Malvinas Argentinas me casé definitivamente con los Hosen. Algunos, aquellos que me lean, se preguntarán «Y los temas que tocaron?», pues bien, les digo todos, un desfile interminable de sus mejores éxitos, donde en ningún momento la banda se tomó un respiro, anoche fue un no parar en dos horas de recital, fue un auténtico concierto de punk rock, un género con una emoción única, una emoción que hay que vivirla para comprenderla. Anoche también pensaba, qué fin de semana germánico que tuve, primero el viernes comiendo y tomando cerveza alemana en mi querido Untertürkheim en San Telmo, anoche los Hosen en el Movistar, y vaya coincidencia todo esto en el mes de octubre, mes de la Oktoberfest y de la reunificación de Alemania!!! Nada es casualidad en la vida. Quizás haya sido esta la última vez que los Hosen cual ceremonia pagana nos hayan bendecido con su visita (vinieron cerca de mil alemanes a presenciar la despedida!!!), con su música, con todo su afecto sentido, en una peregrinación donde los fieles van vistiendo buzos y remeras con esa águila esquelética, con esas banderas rojas, negras y amarillas mezcladas con la celeste y blanca, peregrinos que ya no visten camperas militares, borceguíes y un cresta sobre sus cabezas, hoy van con sus familias, con sus hijos, y ya ni pelo tienen para mostrar las crestas, y menos para disfrutar de un buen pogo, pero el espíritu punk no murió, esa rebeldía punkie, tal vez más disimulada, quizás medio sedada, sigue existiendo y cada vez que vienen los Hosen a decirle que se despierte, ella vuelve a brotar con la misma energía de aquella lejana adolescencia.

Será un «Hasta el Amargo Final», o será un «Hasta la próxima vez!!!», presiento que será lo segundo, mientras tanto los vamos a seguir esperando mis queridos Die Toten Hosen!!! Vielen dank für alles!!!

 


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